Benjamín de Tudela

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En la Edad Media no existía el concepto de “nación” como lo entendemos en la modernidad. Sin embargo, a pesar de la carencia de una “conciencia nacional”, el pueblo judío concentraba esos valores que le permitían mantener, a pesar de su dispersión, una “Unidad en la Diversidad”. Sobre el tema, tenemos un excelente ejemplo que brinda el libro “Sefer Masaot” (“Libro de Viajes”) de Rabi Binyamin de Tudela

 ¿Quién fue Rabi Binyamin de Tudela? (Navarra11301173, es un gran misterio, fue un viajero y escritor, de quien no hay mayor información sobre su biografía, la única fuente que se dispone es justamente su “Libro de Viajes”. Tampoco hay datos sobre su condición de rabino; no existen pruebas concluyentes de que lo fuese, era común que escritores gentiles titulen a personajes judíos de la época con el tratamiento de “rabí”.  Era hijo del rabí Jonás, por el libro que escribió entendemos que era un hombre preparado, tenía formación en historia, además de ser conocedor del hebreoarameogriegolatín y árabe, y del euskara, la lengua vasca que se hablaba en el Reino de Navarra, su tierra natal.

Rabi Binyamín se hizo famoso por sus viajes, desde 1159 hasta 1173, en plena época de las Cruzadas, sobre los cuales no se conoce su finalidad; se comenta que era un comerciante de piedras preciosas, y consta, que en más de una ocasión mostró gran interés por el comercio de los corales. Pero lo sorprendente de sus periplos es que en sus viajes tomó contacto con las comunidades judías que iba encontrando, registrando sus experiencias en su “Sefer Masaot”, que fue publicado en hebreo, en Constantinopla, en el año 1543

Su larga travesía comienza en Tudela, en el sur de Navarra, desciende por el valle del Ebro, ZaragozaTortosaTarragonaBarcelona y de ahí pasa a Provenza a través de Gerona. Se embarca en Marsella y viaja a GénovaPisaLucca y Roma, ciudad en la que debió detenerse durante un tiempo, a juzgar por el minucioso relato que brinda de sus monumentos. Desde Roma se dirige al sur y llega a Salerno. Embarca nuevamente en Otranto, pasa por la isla griega Corfú, en el mar Jónico. Atraviesa Grecia y se detiene en Constantinopla, de la que ofrece una viva descripción, de gran importancia para el conocimiento de las condiciones y situación socioeconómica de sus habitantes en aquel momento.

Cruza el mar Egeo (islas MitileneChíosSamosRodas) hasta llegar a Chipre. De ahí pasa a AntioquíaSidón y Tiro, entrando a la Tierra de Israel por el puerto de Acre, que se encontraba bajo el dominio de los cruzados. Recorre el país y describe detalladamente los Santos Lugares, dejando un documento de especial interés para el conocimiento de la “Tierra Santa” de aquella época, con alusión a las diversas comunidades étnicas y religiosas de la zona, incluidas confesiones minoritarias, como los drusos.

Luego se dirige al norte, pasa por TiberíadesDamascoAlepo y Mosul, con un itinerario difícil de precisar. Llega a Bagdad, ciudad que describe con mayor extensión que cualquier otra. Es probable que viajara a lo largo y ancho de Mesopotamia y Persia, aunque en estos relatos abundan los materiales legendarios o mitos, y además,  se esforzó por reunir noticias sobre las comunidades judías de lugares a los cuales no viajó, como ArabiaPersia, Asia central, India o Ceilán, e incluso menciona la existencia de la judería de Kai Fong en China. Ya de vuelta, hace una admirable descripción de Egipto y en especial, de la vida de los judíos en El Cairo y Alejandría, ciudad en la que embarca para llegar a Sicilia. Nos da una descripción cuidadosa y pintoresca de Palermo. De allí, probablemente, regresa a España por mar, brindando una idealizada visión de la vida judía en Alemania y en el norte de Francia, basada tal vez en relatos que llegaron a sus oídos. 

En total Rabi Binyamín visitó ciento noventa ciudades de Europa y Oriente, convirtiéndose en una de las primeras fuentes de la demografía judía de la época. Gracias a su bitácora de viajes los historiadores han podido reconstruir la vida judía medieval. Su interés se centró en describir a los judíos y su situación, citando a personalidades, centros de estudios, población, formas de vida, las calamidades y los éxitos. También relató los grandes acontecimientos políticos e históricos de su época, sus registros se han convertido en una de las grandes fuentes de estudio de la vida y el desarrollo de los grandes centros de la diáspora judía de la época, además, sus textos permiten conocer la red de relaciones que permitió mantener unidas a las comunidades de diferentes continentes. 

Frente a quienes sostienen que el concepto de pueblo judío es una “invención” para justificar la creación de un Estado, en “Sefer Masaot” se describe lo contrario. Un pueblo que a pesar de la dispersión, mantiene la unidad en la diversidad

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